19 de abril de 2015

Gol de taco de Cavenaghi


La sección "GOLAZOS" vuelve a vestirse de lujo y (ahora) de récords por partida doble...

River recibe al Bánfield de Almeyda por la 10º fecha del torneo local en la previa del Superclásico. Va ganando 2-0 pero a falta de 10 minutos Banfield descuenta (1-2). Una efímera tensión es aniquilada por la aparición de Cavenaghi que pone el (terminante) 3-1. Es el gol 106 del Torito con la camiseta de River que ahora es puntero (solo) sobre Boca. Lo grita con desenfreno; se saca la camiseta, la revolea, grita, escucha la ovación. Acaba de igualar la línea de Félix Lousteau (106 goles), acaba de establecer a River puntero.

Pero no es todo. Minutos después, exactamente en la última jugada del partido, define su segunda conquista, el 4-1 definitivo, su gol nº 107, de taco... para entrar en la lista de los 10 máximos artilleros riverplatenses de la historia.


RIVER PLATE
GOLEADORES HISTORICOS

01- Ángel Labruna 317
02- Oscar Más 217
03- Bernabé Ferreyra 200
04- José Manuel Moreno 184
05- Norberto Alonso 158
06- Adolfo Pedernera 143
07- Enzo Francescoli 137
08- Carlos Peucelle 118
09- Daniel Onega 117
10- Fernando Cavenaghi 107

14 de abril de 2015

30 frases de Eduardo Galeano (fútbol).



“El fútbol se parece a Dios en la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.

“Los niños no tienen la finalidad de la victoria, quieren apenas divertirse. Por eso, cuando surgen excepciones, como Messi y Neymar, son entonces ellos para mí, unos verdaderos milagros“.

“En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”

“Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”

“A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”

“El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo, en la inmensidad de la valla vacía. Y cuando el equipo tiene una mala tarde, es él quien paga el pato, bajo una lluvia de pelotazos, expiando los pecados ajenos”

“El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue”

“El árbitro es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera”.

“Jugar sin hinchada es como bailar sin música”.

“La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía”

"Tengo un cielo y un infierno... [sonríe] que se alimentan mutuamente. ¿Te imaginás qué sería de Dios sin el diablo, pobre? Se iría a un fondo de jubilados, tendría que retirarse. Es como imaginar a River sin Boca o a Boca sin River".

"El fútbol da alegrías y da placer. Bien jugado, da placer. Ver jugar a Messi da placer".

"Así como Maradona lleva la pelota atada al pie, Messi lleva la pelota dentro del pie. Lo cual es un fenómeno físico inverosímil".

"El fútbol profesional hace todo lo posible por castrar esa energía de felicidad, pero ella sobrevive a pesar de todos los pesares".

"Maradona jugaba mejor que nadie a pesar de la cocaína, y no por ella".

"El placer de derribar ídolos es directamente proporcional a la necesidad de tenerlos".

"Hay algunos pueblos y caseríos del Brasil que no tienen iglesia, pero no existe ninguno sin cancha de fútbol".

"Verlo jugar bien valía una tregua y mucho más. Cuando Pelé iba a la carrera, pasaba a través de los rivales, como un cuchillo. Cuando se detenía sus rivales se perdían en los laberintos que sus piernas dibujaban. Cuando saltaba subía en el aire como si el aire fuera una escalera..."

"El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna".

"Antes existía el entrenador, y nadie le prestaba mayor atención. El entrenador murió, calladito la boca, cuando el juego dejó de ser juego y el fútbol profesional necesitó una tecnocracia del orden. Entonces nació el director técnico... que dice vamos a trabajar cuando el entrenador decía vamos a jugar".

"El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval".

"En Uruguay el fútbol es una industria de exportación, que desprecia al mercado interno".

"En el frígido fútbol de fin de siglo (XX), que exige ganar y prohíbe gozar, Maradona es uno de los pocos que demuestra que la fantasía puede también ser eficaz".

"Hoy por hoy, el estadio es un gigantesco estudio de televisión. Se juega para la tele, que te ofrece el partido en casa. Y la tele manda."

"Todo el campo de juego cabía en sus zapatos. La cancha nacía de sus pies, y desde sus pies crecía. De arco a arco, Alfredo Di Stéfano corría y recorría la cancha... nunca estaba quieto..."

"Dicen que donde pisa el arquero nunca más crece el césped".

"En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol".

"EL fútbol es la única religión que no tiene ateos".



13 de abril de 2015

Maradona según Eduardo Galeano.


"Ningún futbolista consagrado había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares.

Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó.

Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses. Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable.

Pero los dioses no se jubilan, por humanos que sean.
Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía. La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.
Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el bebé de cada bautismo, el muerto de cada velorio.
Más devastadora que la cocaína es la exitoína. Los análisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga".

Eduardo Galeano - 2008. Espejos. Una historia casi universal. Ed Siglo XXI Pp. 298/299.

Al enterarse de la muerte de Eduardo Galeano, acaecida hoy 13 de abril de 2015 a sus 74 años, Diego Maradona declaró: "Gracias por luchar como un 5 en la mitad de la cancha y por meterle goles a los poderosos como un 10. Gracias por entenderme, también. Gracias, Eduardo Galeano: en el equipo hacen falta muchos como vos. Te voy a extrañar."

EDUARDO GALEANO: SENTIPENSAR EL FUTBOL.

16 de marzo de 2015

Padre Mugica: pasión por Racing.


El día en el que lo asesinaron, Carlos Mugica jugó al fútbol. Era integrante de un equipo llamado La Bomba. El 11 de mayo de 1974, después del partido, Fernando Galmarini lo despidió en el club Atalaya de San Isidro. Eran cerca de las dos de la tarde. El cura se subió su 4L y partió hacia la Iglesia San Francisco Solano, donde dio una misa. A las 20.15, cuando salía de la parroquia de Zelada 4771, en Villa Luro, lo acribillaron. Cinco tiros de frente y un sexto por la espalda. Galmarini escuchó la noticia en la radio.

“Yo soy hincha fanático de Racing, me gusta mucho ir a la cancha”, escribió Mugica en la revista Cuestionario de mayo de 1973. Iba con Nicolás, el hijo de la cocinera, y sentía que en la tribuna eran todos iguales. Ese mundo era su alegría: con Nico compartían las mismas cosas. “El mundo de la burguesía, en cambio, es el mundo de las diferencias –dijo–; está la puerta de servicio y la entrada de la gente; una comida para el personal de servicio y una comida para los patrones. Con el fútbol me agarraba unas ronqueras bárbaras, pero además tenía problemas de conciencia. Yo era muy piadoso, y en mis oraciones le pedía siempre a Dios que ganara Racing. Mi hermano Alejandro era de River, y él le pedía a Dios que ganara River… yo pensaba ‘ahora no sé cómo se va arreglar Dios… Y bueno, entonces habrá empate’”.

“El fútbol llenaba todo el tiempo que no ocupaban sus tareas”, dice María Sucarrat, autora de El Inocente, la biografía de Mugica. “Jugó a la pelota al mismo tiempo que aprendió a caminar. Tanto que quiso ser jugador de futbol antes que sacerdote. Pero no lo logró. Se probó, quedó y luego se dieron cuenta que pasaba el límite de la edad”, agrega.

Todos los jueves, Mugica jugaba al fútbol en el seminario de Villa Devoto. Había armado una especie de Selección. “Ricardo Capelli, uno de sus amigos más cercanos, dice que era un verdadero animal y un salvaje puteador”, recuerda Sucarrat. Un día llevó a la Primera de Racing a jugar un partido. “Era, se diría hoy, el asesor espiritual del equipo”, contó el sacerdote Domingo Bresci. Esa relación con los jugadores lo llevó a entablar una gran amistad con Oreste Omar Corbatta. El Garrincha argentino era analfabeto, y Mugica se propuso que aprendiera a leer y escribir. Su amiga íntima, acaso su amor, Lucía Cullen, militante peronista y colaboradora en las tareas sociales, era quien le enseñaba a Corbatta. Lucía desapareció el 22 de junio de 1976.

Mugica solía entrar al vestuario de Racing para darles la bendición a los jugadores antes de los partidos. El 18 de octubre de 1967, cuenta Sucarrat en su libro, Mugica llegó al Hampden Park de Glasgow para el primer partido entre Racing y Celtic por la final de la Intercontinental. El periodista Diego Lucero le pidió que tradujera el lema del escudo, en latín: “Ludere causa ludendi” (“El deporte por el deporte mismo”). Y lo llevó a la sala de prensa para ver el encuentro. Allí, relata Sucarrat, se encontró con John William Cooke. Mugica ya tenía definida su opción por los pobres y por el peronismo. Cooke, delegado personal de Perón, admirador de la Revolución cubana, le insistió, mientras veían a Racing, que tenía que visitar La Habana. El cura lo hizo más adelante, en secreto, pero después del partido sólo podía pensar en su equipo: visitó a los jugadores que habían perdido con los escoceses. El equipo de José lo recibió con un aplauso.

Mugica no ocultaba su pasión por Racing. Galmarini, ex futbolista y secretario de Deportes de Menem, dice que el cura era capaz de gritar goles de la Academia rodeado de hinchas de Boca en la Bombonera: “Recuerdo haber tenido con Carlos más de un quilombo”.

El cura jugó hasta el último día. Siempre lo hizo de un lado: por Racing y por los trabajadores. Hasta que la Triple A lo asesinó. En el Barrio Güemes de la Villa 31, un club lleva su nombre -y el de su pasión-: Padre Mugica Racing de Güemes.

Nota publicada en la edición número 48 de la Revista Un Caño.

EL PADRE MUGICA Y SU CONVERSION AL PERONISMO
MUGICA, EL CURA DE LOS POBRES