19.03.2012 - Si de teorías conspirativas hablamos nuestro país puede verse como una de las pampas más fértiles y, dentro de esas pampas la parcela del fútbol, nuestro fútbol, su mosaico cúlmine. Desde las manos negras (o la única y vieja mano negra que nunca se jubila), pasando por camas y apuestas, hasta los descensos que resurgen economías, los arbitrajes nunca amagan con retirarse del asunto.
Sin brillos ni sobras, San Lorenzo le ganaba (1-0) a Colón en el Nuevo Gasómetro y festejaba una incipiente (y necesaria) levantada para ir sumando y escapando de la Promoción.
Pero en el minuto 68 tuvo lugar esta jugada:
Insólita y estudiada jugada, aclarada específicamente por la AFA en una circular de 2009 y renovada en 2011.
En este caso particular el jugador Higuaín (cerca del córner) está en off side cuando su compañero (Curuchet) patea hacia el arco azulgrana. El defensor de San Lorenzo (Palomino) le pone la cabeza a la pelota que sale hacia la izquierda (hacia el córner). Higuaín toma la pelota y tira centro (cuando todos los jugadores, al ver la bandera levantada del lineman, abandonan la jugada). Ariel Garcé, también desentendido, conecta el centro y da un pase a la red para emprender el regreso a su posición.
Sorpresivamente el árbitro Diego Abal convalida el gol, aún con el lineman marcando y los jugadores desentendidos que comienzan (repentinamente) a festejar.
En referencia al reglamento, la circular del 15.09.2011 dice que: “Si un jugador atacante se encuentra previamente en posición fuera de juego, un compañero envía la pelota, la misma rebota en un defensa y/o este intenta rechazar en un pase fallido y el balón se dirige al jugador atacante, quien participa activamente del juego, este deberá ser sancionado por su posición previa”.
Inobjetable: es una jugada de interpretación en la que el árbitro Diego Abal interpretó que el jugador de San Lorenzo (Palomino) cabeceó intencionalmente y con dominio completo de posición hacia su izquierda (donde estaba el atacante de Colón).
La violencia del disparo como el gesto técnico del defensor abren algo más que dudas sobre la (forzada) interpretación del árbitro que juzgó gol y empate (1-1). Esto provocó la furia de la parcialidad de San Lorenzo.
Balas de gomas, gases lacrimógenos, corridas, insultos, amenazas, tumultos, lesionados, descompensados, autos, vidrios rotos…
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