14 de julio de 2013

La despedida de Ariel Ortega.


14.07.2013 - El receso futbolístico y la consiguiente falta de noticias llevó a Ariel Ortega a la tapa de los diarios (y portales) deportivos: “Emocionante despedida…” y “Gracias a Dios por hacerme de Ríver…”

Sin dejar de reconocer el paso profesional del Burrito Ortega por nuestro fútbol argentino vaya un modesto llamamiento a terminar o, cuando menos, cambiar drásticamente este tipo de “despedidas”, espectáculos que a nuestro parecer, ya no tienen cabida en tiempos de hoy.

LA FECHA
Pasó más de un año desde el último partido oficial de Ariel Ortega en el fútbol profesional con la camiseta de Defensores de Belgrano (Primera B Metropolitana), donde el Burrito apenas pudo colaborar con 4 goles en 23 partidos sobre una temporada (2011-12) de 40 juegos (Defe quedó anteúltimo (7G 14E 19P) a un punto del descendido Central Córdoba.

Este tipo de eventos y por consiguiente el protagonista, quedan hoy supeditados al congestionado calendario oficial. No se trata de hacer la excepción que el protagonista merece sino de encontrar un hueco para poder cumplir con el compromiso adquirido. Si a esto le sumamos las complicaciones particulares del caso Ortega (que debió despedirse del fútbol profesional muy lejos de su club identitario con contrato vigente), tenemos un fuelle de más de 15 meses entre el retiro (oficial) y el simbólico diploma otorgado.

LA CONVOCATORIA
El éxito del evento se mide por la convocatoria lograda, hecho que mide menos la idolatría del despedido que los aciertos de la organización (producción, promoción y logística). Nombres de grandes leyendas vienen de ariete y, a lo visto, las ausencias superan ampliamente a las presencias (con camisetas de “Polacrin”). Una despedida sin grandes nombres (a excepción de Enzo Francescoli) aumenta gravemente la dosis de tristeza.

EL PARTIDO
¿Qué otra cosa que un partido de fútbol? ¿Qué otro peor pecado que exhibir la decadencia que el tiempo produjo sobre el cuerpo del otrora artista del balón? (la despedida de Maradona fue el más sórdido exponente al respecto).

Los partidos de este tipo, jugados como la situación lo manda y permite, terminan siendo tedios intragables (muy cercanos a casados contra solteros después del asado). Incluso se van flexibilizando las reglas a medida que transcurren los 90 (o 900?) minutos de modo de arrancar aplausos participativos como limosna colectiva de justificación.

Ortega, como cualquier homenajeado, es un EX jugador. Acaso debiera ser presentado (para un reconocimiento) como EX jugador. ¿Por qué presentarlo a hacer lo que ya su cuerpo no le permite justamente exponiéndolo a los aplausos y admiraciones del pasado?


EL ÚNICO Y VERDADERO RETIRO
Si se pretende el reconocimiento masivo de una figura aquí tienen, amigos del marketing, un hecho para inventar eventos dignos de pagar una entrada: a trabajar. Pero por favor no despidan a cualquiera.

Un retiro del fútbol profesional está dado por propia definición: el jugador se retira jugando su último partido oficial. Cualquier hecho o circunstancia que no permita establecerlo veda la posibilidad de despedida en cancha (y por ende la organización de estas tristes caricaturas diferidas).

¡Salud Ortega!
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5 comentarios:

Marco dijo...

El último ídolo de Ríver.

Anónimo dijo...

Te sangra el culo ¡Ortega Ídolo!
ORTEGA Y NADA MÁS.

rafapascual dijo...

Mas alla de lo que usted escribe, a mi, como hincha, como alguien que vio jugar a Ortega y todos los ex jugadores que estuvieron, no pude evitar emocionarme con el "Orteguita con la pelota"...especialmente ver jugar nuevamente al Enzo, genio, maestro y mas, que con un taco y dos malabarismos mas se me puso la piel de gallina (bien de River).
Todo lo demás es discutible, pero hay algo que es irrefutable: ver jugar por ultima vez a este ídolo fue una alegría y una emoción enorme.
Saludos

Alejandro Carnero dijo...

@ rafapascual: bien por le disfrute. No creemos poco emocionante presenciar la despedida de un ídolo.

La opinión vertida apunta a modificar o mejorar este tipo de homenajes merecidos por muy pocos.

Nicolás Doretti dijo...

1000% de acuerdo.