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23 de marzo de 2014

Torneo Final 2014: Racing 2 Belgrano 0.


Con goles de Sebastián Saja (´34 penal) y Gabriel Hauche (´88), Racing venció (2-0) a Belgrano en el Cilindro por la jornada 9 del Torneo Final 2014.

Fue un partido clave. La mesa estaba preparada para servir la cabeza del entrenador, el mismo Mostaza Merlo que tomó las riendas de un grupo deshilachado y último en el torneo anterior, el que tiene la espalda ancha por haber terminado con 35 años sin títulos (2001), el último fusible que separa la cuestionada dirigencia del hincha de tablón.

Cinco derrotas consecutivas y el promedio crítico generaron grietas que se llenaron de operaciones. La bandera que rezaba “$aja mercenario. Jugadores hijos de puta”, flameaba impasible en la grada. Era la traducción de la otra bandera que había aparecido en el club durante la agitada semana de reuniones: “Limpieza ya. Sajarrucho, Camaranesi, 5 DTs, mismo plantel, con Mostaza NO.”


Operaciones internas que sostienen al entrenador como último dique ante una comisión directiva de escasa legitimidad. Correr el foco y señalar a Saja “culpable” a través de banderas anónimas deja al descubierto la autoría intelectual. Saja y Camoranesi, los líderes, son quienes alzan la voz del plantel y van por los $ pactados en tiempo y forma, aun ante la colección de derrotas (como si el salario fuera a cambio de victorias y no de trabajo).

Pero resultó que el apuntado, el señalado arquero, resolvió cuatro atajadas en un minuto antes de convertir el primer gol del partido (penal ´34) y seguir como goleador del equipo (3 goles, de penal).

La bandera (“$aja mercenario…”) se iba tapando y, al final del partido, después de que Hauche pusiera el 2-0, llegó a escucharse otro canto: "Que boludos, que boludos, ahora la bandera se la meten en el culo."


"Nuestro rival éramos nosotros mismos", dijo Saja (ovacionado), “la mejor manera de hablar es dentro del campo. A veces las cosas no salen bien. Más que palabras hay que tener acciones".

La división de las gradas, propiciada por el tándem dirigencia – barra, ya quedó plasmada. Ya no importa cómo juega o quién juega en Racing. No hay tiempo para esas sutilezas. Es ganar o perder, el primigenio objetivo que hace rodar la pelota y la cabeza de los perdedores.

"No estamos pasando un buen momento, nuestro campeonato es malo, es entendible que la gente esté disconforme. Debemos crecer y seguir trabajando", atenúa Saja.

En efecto, Racing es el peor equipo de la temporada: sumó 20 puntos sobre 81 posibles (24.69%) con cinco entrenadores en el banco (Luis Zubeldía -cuatro partidos-, Fabio Radaell –interino-, Carlos Ischia -cinco partidos-, Nacho González -interino- y Mostaza Merlo -16 partidos-).

Ganar o perder. Pasa a ser una cuestión de fe si Merlo resucita o muere para siempre. Lo que ya está confirmado es que está sentado al medio de la mesa de la última cena.

17 de agosto de 2012

Saja, el arquero del momento.


18.08.2012 - Y un día llegó a Racing.

Refugiado en la Super Liga griega, después de quedar libre de San Lorenzo (por decisión de Ramón Díaz), Sebastián Saja pasaba sus días defendiendo el arco del AEK de Atenas. Para entonces (2009) ya los días griegos se tornaban críticos al compás de las exigencias económicas de los inversores millonarios y la conocida violencia del fútbol ateniense le deparaba atajar bengalas.

La errática trayectoria deportiva de Saja tuvo más de un sinsabor. Despuntó en el San Lorenzo campeón (Clausura y Mercosur 2001 + Sudamericana 2002) para ser cedido (a préstamo) al Brescia (Italia) que, a su vez, lo cedió a mitad de temporada al Rayo Vallecano que, de la Segunda División española descendió a la Segunda B.

Se mantuvo en la Segunda División firmando para el Córdoba que, a la postre, también perdió la categoría. Un breve paso por el América de México tampoco le cayó cómodo y volvió a San Lorenzo para encontrarse con el rechazo de Ramón Díaz.

Visitó Brasil (Gremio) y terminado su contrato se encontró con la libertad de acción azulgrana que lo obligó a buscarse club en tierra de Arsitóteles. Entonces, flamante campeón de la Copa de Grecia (AEK) recibe el llamado de la dirigencia de Racing que, fracasando en su primer proyecto de equipo, necesitaba un reemplazo para el mediocre De Olivera.

Saja no dudó. Interrumpió su contrato (cumplió 2 de 3 años), hizo las valijas y se volvió a Buenos Aires. El proyecto dirigencial sonaba tentador. Si bien Racing tenía problemas con el promedio, había armado un plantel competitivo (que daría que hablar) bajo la sombra de la dupla colombiana Giovanni Moreno – Teófilo Gutiérrez.

Saja se constituyó en pieza clave del Racing subcampeón de Diego Simeone (DT). 8 goles recibidos en 19 partidos lo convirtieron en el arquero académico menos vencido en un torneo corto, batiendo la marca de 9 goles lograda por Carlos Roa (Clausura 1992).

Pero Saja volvió a morder el polvo. El resonado caso armado de Teófilo Gutiérrez lo tuvo como protagonista constituyéndose en la voz cantante de un vestuario acéfalo donde apareció una amenazante arma de fuego (nunca denunciada oficialmente).

Ese hecho, acompañado de sus sólidas actuaciones (incluso reconocidas por Alejandro Sabella y Ubaldo Fillol), lo terminó de eyectar, con sólo 6 meses en el club, en el nuevo líder elegido por la dirigencia para formar un nuevo plantel bajo su comando de unánime capitán.

Así las cosas, después de descartar la oferta de Ríver, Saja es el nuevo líder de este nuevo Rácing (que cambió el DT y compró jugadores de reconocida personalidad).

En su nuevo (e inesperado) rol, se lo ve asentado y sobrio. “Yo nunca creí en los líderes por imposición. Lo que sí, ser líder tiene muchas responsabilidades. Quizás la cosa viene por ahí, por prepararte para cuidar mucho más tus acciones. Tenés que ser un ejemplo…”

“En el fútbol argentino, además, los capitanes cumplimos un rol mucho más importante que en otras partes del mundo. Acá te tenés que preocupar porque tus compañeros cobren el sueldo, tenés que hablar con los dirigentes, tenés que resolver inquietudes más grandes.Afuera esas cosas no existen…”

Saja se tomó en serio el asunto del liderazgo y lo apuntala con lecturas: “Hace un año que empecé a leer cosas del Che. Me gusta mucho la verdad. Ahora acá el técnico me pasó otro del Che y uno de Fidel Castro porque me vio en un avión leyendo cosas de ellos. Son figuras que han trascendido todas las barreras. Uno puede no estar de acuerdo o sí, pero sin dudas son personalidades que enseñan muchas cosas…”

“Siempre me intrigó la figura del Che. Uno siempre escuchó hablar de él y opinar, pero yo nunca me metía porque no conocía más que lo que me han contado. Pelletieri me acercó un libro, ahora vamos a ver qué fue lo que realmente sucedió. En el Che yo veo eso de ser un líder positivo, eso de siempre querer más…”
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