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29 de abril de 2011

Austria 2 Perú 4: Retrotapa LPND nº 31.


29.04.2011 - Por estos días el ámbito del fútbol (o estos días de no fútbol se llenaron) conversó y discrepó sobre la retroactividad arbitral.

Hace unas horas, el Tribunal de Disciplina le quitó la (5º) amonestación a Teófilo Gutiérrez (Rácing) que injustamente le había adjudicado el árbitro Juan Pablo Pompei.

La historia de revisiones y medidas retroactivas (anular lo hecho) es bastante más extensa de lo que muchos pretenden.

Si bien el amateurismo cuenta anécdotas sobre el asunto podemos inferir que la fase organizativa de entonces, en formación, no podía desarrollar los anticuerpos necesarios para frenar el malón (la historia del alambrado nacido en 1924 es un claro ejemplo).



Hace 85 años se celebraban en Berlín los XI Juegos Olímpicos auspiciados por el gobierno de Adolf Hitler. La ciudad había logrado la nominación de anfitriona para 1916 pero un “imponderable” (1º Guerra Mundial) vino a postergar las cosas. El COI volvió a nominar a Berlín (1931) para 1936 y, en medio (1933) el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (Hitler) asumía el gobierno y los JJOO fueron una inapreciable vidriera al mundo.

16 selecciones participaron del torneo de fútbol, siendo Perú la única delegación latinoamericana que llegaba al viejo continente.

Y fue la selección peruana la que, después de golear (7-3) a Finlandia se encontró con Austria (país de origen del führer) que, con equipo amateur venció (3-1) a Egipto (08.08.1936).

Promediando el primer tiempo Austria ya se ponía 2-0 sobre Perú y “alguna lógica” indicaba que las cartas estarían echadas. Pero en los últimos 15´ los peruanos empataron (2-2) y forzaron el alargue.

Luego, cuando se terminaba el juego y “otra lógica” indicaba que habría un segundo partido, a tres minutos del final Perú se pone en ventaja 3-2 e inmediatamente y para rematar, Teodoro Fernández (Perú) hace el cuarto: Austria 2 Perú 4; el “Rodillo Negro” hacía historia en Europa, en Berlín y enfrente del propio Führer.

No obstante fue la selección austríaca quién pasó a semifinales (y luego a la final): el partido se anuló y el COI determinó nueva fecha (10.08.1936) para rejugar el partido. Perú no aceptó el convite, hizo las valijas y se volvió a Latinoamérica.

Relevamos cuatro versiones sobre el hecho: la versión oficial (FIFA), la versión de nuestro amigo Eduardo Cantaro (de su libro “100 años de Fútbol Olímpico”,  la versión de Eduardo Galeano (de su libro “Espejos”) y la del periodista  Luis Carlos Arias Schreiber (de su libro "Ese gol existe" editado por Aldo Panfichi y publicado por el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú).

1. Escueta y concisa, la crónica de FIFA cuenta que después del tercer gol peruano, los suplentes, el cuerpo técnico y aficionados invadieron el campo de juego para festejar con sus compatriotas y agredir a un jugador austríaco, hecho que determinó la anulación del partido y la protesta de la delegación austríaca oída por las autoridades que reprogramaron el partido para dos días después.

2. Edu Cantaro cuenta que “…Alejandro Villanueva convirtió el tercer tanto peruano, a tres minutos de la finalización del partido, provocando el festejo del cuerpo técnico y los suplentes, que saltaron al campo de juego a abrazar a los jugadores. Los austríacos, exasperados porque creían que los peruanos hacían tiempo, hablan con el árbitro. Se reanudó el encuentro y los peruanos vuelven a convertir un gol, saliendo nuevamente del banco el resto del plantel para el efusivo festejo. Esta vez los austríacos quisieron frenar el ingreso de los peruanos al campo de juego, empujando a los suplentes rivales, recibiendo puntapiés y manotazos, hecho por el cual el árbitro danés Thoralf Kristiansen dio por finalizado el partido, provocando la protesta de Austria ante las autoridades. Los dichos austríacos coincidieron con el informe del árbitro y los organizadores anularon el encuentro, reprogramándolo para disputarlo 48 horas más tarde. Pero la decisión enojó a los peruanos que se retiraron de la competición.”

3. Eduardo Galeano quita matices y agrega otros como que, además del 4-2, “él árbitro, para evitarle disgustos al Furher, anuló tres goles peruanos”, “que esa misma noche se reunieron (los dirigentes) y anularon el partido” y que “la delegación peruana, en un ejemplo de dignidad, se retiró de la Olimpíada…”



4. El periodista peruano Luis Carlos Arias Schreiber viene a derribar las afirmaciones de Galeano que, según él, se basan y potencian el viejo mito peruano: Nos anularon tres goles y Hitler movió influencias para anular y repetir el partido porque no aceptó que jugadores de raza negra fueran superiores a la aria, para lo cual se valió del argumento de que el campo de juego no tenía el tamaño reglamentario.

Desde Perú se señalan las imprecisiones del escritor uruguayo:
- El partido entre Austria y Perú se jugó en el estadio Hertha (Berlín) y no en Múnich, donde no se disputaron eventos de esos Juegos Olímpicos (Cantaro coincide).

- No existe crónica alguna del partido en los diarios de la época, ni los peruanos, que -ante la ausencia de transmisiones masivas- reportaban los eventos minuto a minuto y al mínimo detalle, que mencione siquiera un gol anulado a Perú.

- Tampoco existen datos que certifiquen la presencia de Adolf Hitler en las tribunas del Hertha, como sí las hay, por ejemplo, en la inauguración del torneo (vídeo).

- El 'Rodillo Negro', bautizado como tal en 1935 tras la gira de Alianza Lima a Chile, era el sobrenombre de la delantera conformada por José María Lavalle, Adelfo Magallanes, 'Lolo' Fernández, Alejandro Villanueva y José 'Cholo' Morales, todos ellos -con excepción de 'Lolo', quien fue refuerzo en la gira- pertenecientes al cuadro íntimo. De ellos, solo Lavalle, Magallanes y Villanueva eran de color; y ante Austria, la delantera peruana estuvo formada por los mismos jugadores con excepción de Lavalle, quien fue reemplazado por Jorge 'Campolo' Alcalde, jugador de Sport Boys de tez trigueña. Por tanto, los únicos delanteros de raza negra que alinearon por Perú contra Austria fueron Magallanes y Villanueva; y de los restantes seis jugadores de la oncena peruana, el único otro de tez morena era el zaguero Víctor Guarderas Lavalle. En consecuencia, de los 11 jugadores peruanos que vencieron a Austria, solo tres eran de raza negra.

- Quien decidió la repetición y posterior anulación del partido fue la FIFA, que convocó a una reunión el día lunes 10 de agosto -dos días después del cotejo, y no esa misma noche- para que los delegados peruanos presentaran su descargo ante el reclamo austriaco, que se basaba en la invasión del campo de juego por parte de aficionados peruanos, que habrían agredido a los jugadores del cuadro europeo entre el final del tiempo reglamentario (2-2) y el inicio del suplementario (2-4). La cita se convocó para las 9 de la mañana, pero según el documento oficial, los dirigentes peruanos llegaron a la reunión recién a las 11, cuando la sesión ya se había levantado. Por ello, y no porque la voz peruana no haya querido ser escuchada, la repetición del partido fue decretada para ese mismo lunes 10 y, al no presentarse Perú, se volvió a programar para el martes 11, fecha al cabo de la cual se declaró ganador definitivo a Austria.

Sin defensa alguna a Adolf Hitler, no es la primera vez que se lo demoniza erróneamente. Tampoco es la primera vez que se desencuentran latinoamericanos y europeos, tampoco la primera en que se cruzan versiones y tampoco fue la primera medida retroactiva en el fútbol.

RETROTAPAS ANTERIORES

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25 de julio de 2010

El fútbol inventado en Paraguay.


25.07.2010 - Calígula - Según el periodista Gainpaolo Romanato, “Los guaraníes inventaron el fútbol”. Así titula su artículo publicado hace unos días en el diario oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”, basado en el relato de un jesuita catalán, José Manuel Peramás, que pasó unos años en San Ignacio de Miní, al sur de la ciudad de Asunción, una de las 30 Reducciones que había en el Paraguay colonial.

Don José describió en su obra, “De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum” (1793), que los guaraníes con quienes convivía “solían también jugar con un balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, en vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión"...
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7 de diciembre de 2007

El equipo de José (parte 2).



Hace 40 años Litto Nebbia encabezaba Los Gatos y "La balsa" se ganaba el rótulo de himno del rock nacional; la leche costaba 29 pesos por litro, el Papa Paulo VI oraba para que el "el mundo trabaje a favor de la paz", la empresa automotriz IKA, pujante y orgullosa, publicitaba a página completa que "Torino y Gordini son autos ganadores, con técnicos, obreros y materia prima argentinos" y a nadie sorprendía que Rácing saliera campeón. Pero ¿campeón del mundo?

Observar la historia retrospectivamente puede llevar a conclusiones útiles o falaces. Quien haya visto la final de las finales en el Centenario no podría decir que aquello fue un partido de fútbol menos que un combate reglado, una batalla donde ver diez minutos continuados con la pelota en juego fue más que milagroso.

“Fueron partidos duros, terribles. Lo que pegaron esos tipos. Y nosotros no le hacíamos asco. Menos mal que todavía no existían las tarjetas”. (Perfumo).

Los dedos de las manos apenas alcanzan para contar la cantidad de tumultos, insultos y empujones que bordearon el (hoy) “grotesco”. Porque la cuestión no era de fútbol tanto como de guapeza, con todo lo que el término – hoy en desuso - implica, y de diferencias continentales. Entonces la opinión formada que habló de amor propio y valentía repetía sobre la superioridad del fútbol europeo respecto del sudamericano. Si había alguna discusión trataba del diferencial de luz de esa superioridad, basada fundamentalmente en la profesionalidad y la preparación física.

Fueron Omar Sívori, Alfredo Di Stéfano y el Toto Lorenzo quienes por teléfono le adelantaron a Pizzuti detalles del Celtic y que no perder en Escocia por 3 o 4 goles era un buen negocio. Aquel Celtic, los “Lisbon Lions” (leones de Lisboa) llegaba a la final después de ganar allí la Copa de Europa contra el Inter siendo el primer equipo británico en coronarse a nivel continental.

Rácing, “el equipo de José” (Pizzuti), armado con jugadores de inferiores, algunos colgados en otros equipos, unos pocos que quedaron y Bocha Maschio repatriado de Italia, venía de ganar la Libertadores en un tercer partido con Nacional de Montevideo.





Celtic 1 - Racing Club 0 (ida)
18 de Octubre de 1967, Hampden Park (Glasgow, Escocia)
Espectadores: 103,000
Árbitro: Juan Gardeazábal (Esp)
Gol: Bill McNeill (69)

Celtic: Simpson - McNeill y Gemmell - Craig, Murdoch y Clark - Johnstone, Lennox, Wallace - Auld y Hughes.
Racing Club: Cejas - Perfumo y Díaz - Martín, Mori y Basile - Raffo, Rulli, Cárdenas, J. J. Rodríguez y Maschio.


En la primera batalla Rácing la sacó barata en Escocia. “Un baile increíble. Jugué el mejor partido de mi vida. Y eso que perdimos...” (Perfumo).

La diferencia pudo ser la vaticinada por Di Stéfano. Rácing no le encontró la vuelta al partido que no fue parejo porque nos metieron dentro del arco y casi a último momento pudimos armarnos”. (Martin)

“ ¡Qué baile nos dieron! Ese colorado (Johnstone). Encima no tenían número en la camiseta. “Marcá al ocho, la puta madre, gritaba Coco. ¡Qué se yo cuál es!” (Cárdenas).


Racing Club 2 - 1 Celtic (vuelta)
1 de Noviembre de 1967, El Cilindro (Avellaneda, Buenos Aires, Argentina)
Espectadores: 100,000
Árbitro: Esteban Marino (Uru)
Goles: Gemmel (penal)(21), Raffo (48) y Cárdenas (93).

Racing Club : Cejas - Perfumo y Chabay - Martín, Rulli y Basile - Cardoso, Maschio, Cárdenas, J. J. Rodríguez y Raffo.
Celtic : Fallon - McNeill y Gemmell - Craig, Murdoch y Clark - Johnstone, Wallace, Chalmers, O’Neill y Lennox.



La segunda batalla fue para Racing, “ganamos 2-1. Hubo un problemita con el arquero, que dijo que le habían tirado una piedra. Tal es así que yo me acerqué, le saqué la gorra y no tenía nada. Querían crear un problema". (Martin)


Racing Club 1 - 0 Celtic (3er. partido)


4 de Noviembre de 1967, Estadio Centenario (Montevideo, Uruguay)
Espectadores: 65,172
Árbitro: Rodolfo Pérez Osorio (Par)
Gol : Cárdenas (56’)
Racing Club : Cejas - Perfumo y Chabay - Martín, Rulli (E) y Basile (E) - Cardoso, Maschio, Cárdenas, J. J. Rodríguez y Raffo.
Celtic : Fallon - Mc Neill y Gemmell - Craig, Murdoch y Clark – Johnstone (E), Lennox (E), Wallace, Auld y Hughes (E).


La batalla final la ganó Rácing. Una pelota dividida entre Rulli y Johnstone derivó en tumulto. Allá fue Coco Basile (quien lo conoce personalmente sabe de su presencia física) a copar la parada y recibió la roja junto al escocés Lennox.

“Habían rajado al Coco... Me hizo caso cuando le dije: Llevate uno Coquito, y se llevó a Lennox” (Cárdenas).

“¡Lo que lo putée! Vino y me susurró: Nene, cuidame la defensita, ¡eh!” (Perfumo).

El paraguayo Osorio no podía bajar la temperatura del partido. Empezado el segundo tiempo Johnstone le entró nuevamente a Rulli y vio la tarjeta roja. Hughes y Rulli completaron la lista de 5 expulsados.

"Celtic tenía un gran equipo pero en Uruguay se equivocó. En Montevideo nosotros teníamos toda la gente en contra pero lo supimos llevar bien. Cuando bajamos del avión en Carrasco ya vi que éramos contra, a pesar de que jugaba Chabay. Porque cuando pasábamos con el micro, ponían banderas verdes y blancas. Y en Pocitos nos agarraron a piedrazos, ya empezaba mal el tema. Un poco por el partido con Nacional, que empatamos 0-0 en la final de la Copa Libertadores, y se quedaron con la espina ellos que ganaban siempre de guapos. Estaba ese mito de que ganaban de guapos y nosotros dijimos que cualquier problema que surja en Montevideo, saltábamos los 11". (Martín)

Un gol de otro partido sirvió para desatar la locura en ambas orillas. El Chango Cárdenas, desde 30 metros, la clavó en un ángulo. VER GOL


“¿Si lo vi adelantado al arquero? No, qué lo voy a ver... Le pegué” (Cárdenas).

“Menos mal que la cancha era un desastre. Te la levanmtó una matita” (Perfumo).

“Claro... y le di de lleno” (Cárdenas).

“Cuando lo vi pegarle, pensé la tira a la mierda” (Perfumo).

Salvando las distancias podemos asemejarlo, de algún modo, al gol de Maxi Rodríguez en el Argentina - México de los 8º de final de Alemania 2006.

Ya el Celtic con tres jugadores menos poco pudo hacer para perforar la defensa de Racing que tuvo en Rulli y Roberto Perfumo dos barreras infranqueables.

“Yo recién me sentí campeón con tu gol en Montevideo (a Cárdenas). Un minuto después, ellos metieron un centro y yo estaba en otra cosa, desconcentrado, y apareció ese Wallace... ¡Mamita! Solo, la tiró alta... Me dije: si no meten esta...” (Perfumo).

La locura se desató en todo el país, los diarios hablaban de un gran triunfo argentino, Racing, después del "robo" en el Mundial de Inglaterra en 1966 y ante la falta de presencia internacional, dejó de ser un club argentino para transformarse en un equipo nacional. Fue la mejor manera de ponerle punto final a un seguidilla de éxitos sin precedentes hasta entonces. Racing representó con orgullo al fútbol argentino todo y puso su nombre en lo más alto…"Cuando volvimos y jugamos con Independiente, salimos del vestuario y nos recibieron en doble fila. Todos los jugadores nos entregaron una banda a cada uno. De Racing a la cancha de Independiente íbamos caminando. Hoy es inédito hablar de eso" (Martín).

El equipo de José (Parte 1) VER



23 de noviembre de 2007

El equipo de José (parte 1).


Observar la historia retrospectivamente puede llevar a conclusiones útiles o falaces. Es importante situarse en el “entonces”; diría Michael Foucault que el estudio del impacto que el dicho o el hecho produce en la sociedad contemporánea sería casi más importante que el hecho en sí. Por eso se recuerda el gol del Chango Cárdenas, ahora, exactamente 40 años después de sucedido. No en vano aquello fue puesto como una “hazaña”, porque Rácing vino a poner en tela de juicio la formada opinión intercontinental, sobretodo después del Mundial de Suecia 1958 y de las fallidas finales de Independiente contra el Inter (en 1964 y 1965), de que el fútbol europeo le sacaba cuerpos de ventaja al sudamericano con mejor preparación atlética y mayor fortaleza física. Y se recuerda porque fue una perla en una guerra, un gol fundacional, la primera vez que un equipo argentino se consagró “campeón del mundo” y porque durante 34 años (hasta el Torneo Aperura 2001) fue el último y remanido logro de Rácing Club, que antes se había llevado a sus vitrinas la Copa Libertadores de América.

Igual que en 2001, aquel “equipo de José” se había armado para evitar el descenso “ porque hasta la llegada de Pizzuti la situación no era buena. José se la jugó por muchos pibes, que después demostraron tener una personalidad bárbara. Y más la llegada de algunos más grandes, como yo, se terminó de conformar un gran equipo" (Bocha Maschio).

La llegada de Maschio – considerado hace muy poco como el mejor jugador de la historia del Atalanta – pudo asemejarse, de alguna manera y salvando las distancias, al impacto de la llegada a Rácing de Julio Villa en 1977 o a la de Rubén Paz desde el Rácing de París en 1988.

Como en 2001, con el club gerenciado después de la quiebra y convocatoria, la situación de Rácing, entonces, no era buena. "La desorganización era total. Algunos se enojan porque digo la verdad. Pero no me lo contaron, lo viví yo. En el año '64 fuimos a jugar un partido por un asado. Algunos se molestan, pero no miento... A mediados del 65, cuando asume Pizzuti, se empieza a coordinar y a darles responsabilidades a los jugadores que venían manoseados y ahí se empezó a gestar el equipo de José" (Oscar Martín).

Juan José Pizzuti había sido campeón con Rácing en 1958 y en 1961. Los 68 goles del equipo en los 34 partidos de 1961 fueron una marca importante para la época, en la que ya habían aparecido las marcas personales y las persecuciones defensivas. Pizzuti, ya veterano, condujo aquel ataque (Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén) haciéndose goleador. Aquél equipo de Rácing (61) tuvo el valor de recuperar cierto orgullo del fútbol argentino, después del Mundial de Suecia 1958. Habían llegado muchos jugadores extranjeros al país (muchos brasileños) y hasta Ríver, de una tradicional identificación con la escuela criolla, armó un ataque integrado exclusivamente con extranjeros.

Pero Pizzuti, recién retirado, apenas tenía experiencia como entrenador. Un breve paso por Chacarita era su experiencia cuando se hizo cargo de un equipo (“un plantel de gordos”) que deambulaba por el fondo de la tabla con pronósticos más complicados que dudosos: no había un peso en caja ni ropa para entrenarse. “Pizzuti recurrió a las inferiores y encontró cuatro pibes que andaban bien : Cejas, Perfumo, Basile y el "Panadero" Díaz.” (Maschio).

" ...era muy estricto, pero a veces nosotros, que salíamos con la bandita de pibes que recién arrancábamos, lo encontrábamos en los mismos lugares a los que íbamos" - dice Coco Basile - (al día siguiente) llegábamos al entrenamiento con pocas horas de sueño, y te decía 'buen día' con cara de ogro, pero era un sentimental, un tipo bárbaro".

“No debe faltar en esta recordación el profesor Rufino Ojeda. Un genio, un adelantado. En esa temporada nosotros hicimos triple turno en La Cumbre, Córdoba. Ocho kilómetros a la mañana, con algo de potencia y resistencia, y, luego, técnica individual. Por la tarde, mucho fútbol... Porque antes de un gran equipo fuimos un gran grupo. Y Pizzuti fue el responsable de todo. El tuvo la idea del equipo ofensivo, él pidió que los premios se pagaran en el vestuario, él me sacó del área y me hizo más jugador.” (Cárdenas)
En definitiva, el plan de salvataje se alimentaba de chicos, algunos jugadores que estaban libres y un puñado de futbolistas del plantel anterior.
"Vino gente como Pizzuti y el profesor Ojeda para prácticamente con los mismos jugadores hacer la campaña que se hizo. Basile jugaba de 5, y lo pusieron "en la cueva" de 6. Perfumo jugaba al medio y lo pusieron de 2. Y también vinieron Rulli, Ferreira, Martinoli, Joao Cardoso, Miguel Angel Mori y se fue armando".
(Oscar Martín)

Así se hizo el equipo de los 39 partidos invicto (récord hasta 1999) que ganó el Torneo local de 1966. Cuentan que Yaya Rodríguez usaba su gabán en pleno verano, que Perfumo tomaba el té con “gotitas” (un día tuvo fiebre, se lo dio Mori y golearon), que cumplieron el augurio de Cejas cuando casi se cae el avión en Colombia (“Nos salvamos de esta, seremos campeones del mundo”) y que la motivación grupal era escuchar "la marcha de Boca" antes de cada partido. El capitán del equipo, Oscar Martín, la escuchó en la casa de Tita Mattiussi, se llevó el long play a la concentración y todos, menos Perfumo, la cantaban. Se cumplió siempre con la cábala, hasta aquel partido con River, cuando Martín se olvidó el disco. Ese día la Academia perdió el invicto de 39 partidos (fecha 26, el 04.09.67, 0-2).

Entonces la Copa Libertadores de América era una maratón interminable. Incluso la edición de 1967 superó la extensión del año anterior llegando a la cifra total de 117 partidos, algo imposible de imaginar 8 años antes, cuando se creó la Copa Libertadores y hoy, cuarenta años después. Entonces Brasil se reintegró a la competencia con un solo equipo: el campeón Cruzeiro de Bello Horizonte, acortando a 20 los encuentros de una de las series de clasificación. En el grupo de los argentinos Racing y River se llegó a los 30 partidos. Nacional de Montevideo se sumó a la tercera serie, donde se jugaron 42 encuentros y llegó a la final luego de cumplir 19 presentaciones. Racing, luego de una dura semifinal con River, Colo Colo (Chile) y Universitario (Perú) (todos contra todos), ganó la Copa Libertadores de América en un tercer partido desempate, completando la salida a cancha nº 20 en el estadio de Santiago de Chile.

25 de julio de 2007

Huracán: el "Palacio" DUCÓ.


Desde su fundación (1908) hasta la inauguración del Palacio Tomás Alfredo Ducó, Huracán hizo de local en varios sitios. Sus primeros entreveros futbolisticos tuvieron lugar en el potrero de la calle Cachi entre Traful y Ancaste. Tres años después (1911), según oficios de Jorge Newbery ante la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, se traslada el campo a la calle Arenas (hoy Almafuerte), cercano a la estación de ferrocarril Sáenz. En 1913, cuando Huracán asciende a la Segunda División de Ascenso, se muda a los terrenos de Chiclana y Avenida La Plata, donde logra ascender a Primera. La estructura de madera de ese campo se inaugura el 17 de agosto de 1924 y se cierra el 22 de noviembre de 1942.




Iniciada la era profesional, la dirigencia del club se plantea el objetivo del Estadio propio. Adquirieron el lote situado en la esquina de Avenida Roca y Varela pero finalmente el proyecto constructivo fue abortado en 1936.
Aquellos años, hasta la inauguración del Palacio, fueron de localía compartida entre las canchas de Ferro Carril Oeste y San Lorenzo de Almagro. Los terrenos que el club alquilaba y sobre los que se asienta hoy el Estadio (Avenida Alcorta y Luna) fueron adquiridos el 23 de abril de 1939 mediante el otorgamiento de un crédito del Gobierno Nacional por $ 700.000. El 26 de octubre de 1941 se coloca la piedra fundamental y luego un nuevo crédito de $ 1.553.472 permite que el 10 de agosto de 1943 se inicie la construcción de las tribunas. Seis años después, el 7 de noviembre de 1949, tiene lugar la inauguración oficial del Estadio: Huracán 4 Peñarol (Montevideo)1.
(Años antes, un 7 de septiembre de 1947, 80.000 espectadores vieron los goles de un Huracán 4 Boca Júniors 3, que Sarlanga (Boca) fue el primero en tocar la pelota y que Heraldo Ferreyro hizo el primer gol).



Se abre el Ducó, entonces "uno de los más hermosos, modernos y amplios que se conozcan por estas tierras y por otras cercanas o lejanas". Se hablaba de más de 100.000 aficionados, de la gran cantidad de boleterías que atenuaba los aglomeramientos, de los molinetes de acceso y del hombre que lo impulsara, el Tte. Coronel Tomás Adolfo Ducó, presidente por entonces que, tiempo después, lograra que se le acuerden a Huracán tres votos ante la Asamblea y el Consejo Directivo de la Asociación del Fútbol Argentino, privilegio del que gozaban hasta ese momento únicamente los "Cinco Grandes".



* Capacidad: 48.314 espectadores
* Superficie total: 25.979,71 mts.2.
* Superficie base tribunas: 12.760 mts.²
* Superficie cubierta bajo gradas: 6.000 mts.²
* Dimensiones campo de juego: 105 X 70 mts.
* Iluminación: 6 torres de 240 kw .
* Hoy, después de transformar su tribuna que da espaldas a la calle Miravé en plateas, su capacidad es de más de 48.000 espectadores.
* Proyecto próximo: construcción de un estacionamiento en sus inmediaciones y con capacidad para 1.500 automóviles (acuerdo con el Organismo Nacional de Administración de Bienes, septiembre 2001).
* Proyecto posterior: techado parcial o total, según estudios arquitectónicos.

16 de junio de 2007

Agnósticos y creyentes, proletarios y bacanes.



En las dos primeras décadas del siglo, en apenas una generación, el fútbol se había acriollado definitivamente, igual que los hijos de los inmigrantes europeos. En cada barrio nacían uno o dos clubes. Se los llamaba ahora Club Social y Deportivo, que en buen porteño significaba "milonga y fútbol".
Los anarquistas y socialistas estaban alarmados. En vez de ir a las asambleas o a los pic-nics ideológicos, los trabajadores concurrían a ver fútbol los domingos a la tarde y a bailar tango los sábados a la noche.
El diario anarquista La Protesta escribía en 1917 contra la "perniciosa idiotización a través del pateo reiterado de un objeto redondo". Comparaban, por sus efectos, al fútbol con la religión, sintetizando su crítica en el lema: "misa y pelota: la peor droga para los pueblos".
Pero pronto debieron actualizarse y ya en la fundación de clubes de barriadas populares aparecieron socialistas y anarquistas. Por ejemplo, el Club "Mártires de Chicago", en La Paternal, llamado así en homenaje a los obreros ahorcados en Estados Unidos por luchar en pos de la jornada de ocho horas de trabajo. Fue el núcleo que años después pasó a ser el club Argentino Juniors, un nombre menos comprometedor. También en el club "El Porvenir", como el nombre lo muestra, estuvo la mano de los utopistas. Y el mismo Chacarita Juniors nació en una biblioteca libertaria precisamente un primero de mayo, la fiesta de los trabajadores, en 1906.
Por último, los viejos luchadores -ante el entusiasmo de sus propios adherentes ideológicos frente al nuevo juego- resolvieron cambiar de actitud y llegar a una nueva conciencia: practicar el fútbol, sí, porque es un juego comunitario donde se ejercita la comunicación y el esfuerzo común; pero no el fútbol como espectáculo, que fanatiza irracionalmente a las masas.
El fútbol siguió creciendo. Los tablones de las tribunas se iban superponiendo para dar cabida a más espectadores. Pero así como los argentinos jugaban cada vez mejor en el verde, así comenzaba a complicarse la organización fuera de la cancha. Los dirigentes juegan sus propios partidos y empiezan los cismas, las sospechas de árbitros comprados; los intereses creados van ocupando el lugar de lo que poco antes había nacido como deporte por el deporte mismo. El fútbol se capitaliza. A los jugadores -amateurs hasta es momento- se los retiene en los clubes por dinero, y los clubes que tienen dinero atraen a los mejores de los clubes pobres. Aparecen ya, a comienzo de los veinte, las categorías de clubes grandes y clubes chicos.
Pero, mezquindades aparte, el fútbol gana fronteras; primero hacia el interior, con los rosarinos, quienes quieren hacer en Rosario la capital del fútbol y juegan partidazos con los porteños. Luego, cruza el Río de la Plata y el duelo argentinos-uruguayos da origen a una rivalidad donde ya se habla de virilidad y debilidades, de "padres" e "hijos". Pero pese al antagonismo hay un término que los hermana y los hace inconfundibles: "fútbol rioplatense". Es la palabra mágica que evita la enemistad. Fútbol rioplatense: una manera distinta de jugar que va a dar que hablar al mundo.
En 1919 llega Boca. Primer puesto y una hinchada de oro que ya empieza a ser el jugador número 12. Nacía un mito y una realidad que tuvo su origen en un banco de la plaza Solís, del barrio genovés, cuatro años después que River. Sus modestos fundadores anduvieron de baldío en baldío, hasta lograr una canchita detrás de las carboneras Wilson, en la isla Demarchi. Desalojados de allí fueron a refugiarse a Wilde. Por último, luego de deambular de nuevo por la Boca fueron a parar, en 1923, a Brandsen y Del Crucero, el anticipo de la "bombonera". Azul y oro, la camiseta, y con los jugadores cuyos nombres pasan a ser historia: Tesorieri, Calomino, Canaveri y Garassino, quien jugó en los once puestos. 1920 une a los que serán eternos rivales. Campeones Boca y River, River y Boca. Uno de la Asociación; el otro de la Amateur. Los espectadores van a ver, más que a sus equipos, a sus ídolos.
Uno de ellos es Pedro Calomino, a quien los hinchas boquenses le gritan en dialecto xeneixe: "¡dáguele Calumín, dáguele!". Pero Calomino no se deja influenciar: se planta en la cancha, indiferente a las tribunas ansiosas de sus fantasías. Y cuando le pasan la redonda arranca por la punta, parece que frenara pero sigue dejando rivales que corren engañados para otro lado, cuando se caen. Y si un defensor se le pega, le hace "la bicicleta".
El otro ídolo es Américo Tesorieri: "Mérico", para la hinchada. Lo quieren ver saltar. Y Mérico les da el gusto: fino, flexible, plástico, es un elegante felino que complementa las curvas de la pelota con movimientos de ballet. Es un clásico, un arquero con música de Mozart.
Pero los riverplatenses también pueden presentar a su crack. Arquero, además. Es Carlos Isola, apodado "el hombre de goma" por su extraordinaria agilidad. Con increíble golpe de vista no ataja los goles, los adivina. Es más bien un artista de circo, trapecista y malabarista a la vez.
¿Quién de los dos, Tesorieri o Isola iban a representar a la Argentina en el Campeonato Sudamericano de 1921, en Buenos Aires?. Tesorieri, el de Boca, es el preferido. Y lo demuestra: el arco, invicto en todo el torneo. El final no podía ser de otro modo: Argentina y Uruguay. Y el gol de oro del uno a cero lo conseguirá Julio Libonatti, el rosarino. Un gol que enloquece a los 25.000 espectadores. Sí, 25.000 espectadores que consagran al fútbol como al espectáculo del pueblo.
Como no hay alambradas, el público invade la cancha en la pitada final, carga a sus hombros al héroe de Rosario y grita: "¡al Colón, al Colón!". Así es llevado el héroe desde el estadio de Sportivo Barracas hacia el centro. Pero a mitad de camino hay algunos a quienes el Colón les parece insuficiente y gritan: "¡A la Rosada, a Plaza de Mayo!". Y allá va la muchedumbre con el gladiador triunfante en hombros, a quien quieren consagrar César.
Pero Julio Libonatti no actuará ni de tenor ni en el escenario del Colón ni jamás traspasará el umbral de la Rosada. Lo comprarían los italianos para que juegue en el Torino. Así se iniciaba el éxodo de los mejores, un desangre colonial que todavía hoy -y más que nunca- sufre el fútbol criollo.
Huracán se llama el equipo que viene de un barrio proletario, Nueva Pompeya. La insignia es un globito, el globo de Jorge Newbery, el gentleman del aire que nunca volvió de su último viaje. El nuevo club se fundó en la vereda, y se escribía Huracán sin H. Poco conocimiento de la gramática pero mucho de la gambeta. En 1921 y 1922 se coronaron campeones de la Asociación Argentina. Tenían un crack indiscutible: Guillermo Stábile. Lo llamaban "el filtrador" porque venía desde atrás, en el ataque, y estaba adelante siempre para definir cuando la pelota llegaba al área. Más tarde, Stábile sería uno de los primeros que ejercería una nueva profesión: la de entrenador de fútbol.
En esa delantera de Huracán campeón también se hallaba otro artillero: Cesáreo Onzari, el del famoso gol olímpico. Será en 1924. Los uruguayos habían consagrado al fútbol rioplatense como "el mejor del mundo" al salir campeones de las Olimpíadas de París. Cuando regresaron, los argentinos los desafiaron y vencieron a los campeones mundiales por 2 a 1, con gol desde el córner de Onzari. Pocos días antes, en Inglaterra, se habían aceptado los goles por tiro de esquina directo. Uno de los goles más hermosos: habría que cobrarlos dobles por la belleza de la curva que hace el balón.
En 1922 otro nombre se consagra. Viene de Avellaneda. Se llama con orgullo Independiente. El nombre libertario contiene mucha protesta. Lo eligieron los cadetes y empleados argentinos de una gran tienda inglesa que no les permitía integrar el equipo de la casa. El nombre que adoptan y el rojo de la camiseta los hace peligroso para algunos. El club nació de una mesa de café del centro, en Hipólito Yrigoyen y Perú. Pero un terreno barato los llevó a Avellaneda, muy cerca de Racing. Y empezó la rivalidad y la identificación con la barriada proletaria. En 1926, el equipo rojo hace realidad el sueño de todos los futbolistas y de los hinchas. ¡Campeones invictos!. ¡No perdieron ningún partido!. Vengaban así el recuerdo del primer match oficial de 1907, cuando perdieron 21 a 1 contra Atlanta.
En el cuadro invicto estaban figuras que fueron directamente al paraíso: aquellos cinco mosqueteros de la delantera: Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi. Nacen los diablos rojos. Sus diabluras en el área levantan las tribunas populares, que los sabe de su misma extracción barrial. El "negro" Seoane los deja parados a todos los adversarios, y "Mumo" Orsi es quien rompe los piolines de las vallas adversarias.
Hasta hay payadores criollos que le cantan al campeón:
Ha de gritar el que puedasiguiendo nuestra corrientehurras al Independientedel pueblo de Avellaneda.
Pero los rojos no hacen olvidar al Boca de 1925, proclamado campeón de honor por la Asociación. Ese año ha jugado en Europa; la gira inolvidable. Los europeos querían ver el fútbol rioplatense que habían puesto de moda los uruguayos. Y Boca no defraudó: 19 partidos jugados, 15 ganados y sólo tres perdidos.
Aunque lo mejor del fútbol argentino anda de viaje por Europa, los hinchas no tienen de qué quejarse, principalmente los de la Academia, que poseen una pareja derecha que no sólo se engolosina con sus malabarismos sino que también mete goles: Natalio Perinetti y Pedro Ochoa. Aquel cantor del Abasto, que ha llegado al centro, le dedica al lucido gambeteador Ochoa un tangazo: "Ochoíta, el crack de la afición".
1927 será el año de la unión del dividido fútbol y el triunfo del seleccionado argentino en el Sudamericano de Lima en toda la línea: 7 goles a Bolivia, 5 a Perú y tres nada menos que a Uruguay. Las puertas estaban así abiertas para ganar el Campeonato Olímpico de Amsterdam en 1928. Los argentinos se sentían fuertes y habían borrado sus complejos con los uruguayos. El seleccionado vuelve desde Lima en tren y el pueblo se concentra en Retiro. La alegría no tiene límites y el presidente Alvear olvida un poco los ademanes aristocráticos y se abraza con los Bidoglio, Recanatini, Carricaberry y Zumelzú, autores de la hazaña.
Pero ya los santos vienen marchando. Llevaban camiseta azul-grana y eran de Almagro. Campeones absolutos en la Asociación, unificada, donde ahora juegan todos contra todos. Nacieron como los "Forzosos de Almagro", atrás de la capilla de San Antonio, y pasaron a llamarse San Lorenzo, en homenaje al cura Lorenzo Massa, incansable alentador de los muchachos. Actualmente algunos hinchas menos devotos sostienen que el nombre del club se debe al combate de San Lorenzo.
De cualquier manera, agnósticos y creyentes olvidaban sus diferencias cuando los azulgranas meten un gol. Y todos están contestes en llamarlos "los santos", aunque los incorregibles enemigos de barrio cambien el calificativo por el de "los cuervos".
De "los santos" pasaron a ser "los gauchos de Boedo" y también "el ciclón" por aquella delantera que los llevó a la cumbre en el 27: Carricaberry, Acosta, Maglio, Sarrasqueta y Foresto.
Su rival de siempre, Huracán, le quitó el campeonato de 1928, pero al año siguiente el campeón vino de La Plata, de ahí "El expreso". Gimnasia y Esgrima. Origen de alcurnia. Caballeros de la alta sociedad platense que querían ejercitase en deportes viriles. Entre ellos encontramos a Olazábal, Perdriel, Alconada, Huergo, Uzal, Uriburu y un nombre para no olvidar; Ramón L. Falcón, el posterior jefe de policía, autor de la masacre de obreros de Plaza Lorea, el 1º de mayo de 1909.
Los señores juegan al fútbol con los marinos ingleses en el puerto próximo. Pero los años pasan y los apellidos ilustres son reemplazados por más populares y ya en las tribunas se mezclan los estudiantes platenses con los hombres emigrados de las pampas cercanas. El campeón alista a dos figuras que cumplirán una brillante trayectoria: el back Delovo y el delantero Francisco Varallo.
El fútbol y el cine se han convertido en las diversiones preferidas del porteño. Los cines se van abriendo en los barrios, y los clubes han salido definitivamente del potrero. Los tablones ya van siendo mal mirados por los clubes más ricos que van siendo tentados por el cemento. Independiente inaugura su estadio con capacidad para cien mil espectadores.
Pero no sólo al cine y al fútbol van los argentinos. En 1927, al igual que en todas las ciudades del mundo, el pueblo se vuelca a las calles para protestar por el asesinato de dos obreros; Sacco y Vanzetti, que son condenados a la silla eléctrica por la justicia norteamericana.


Osvaldo Bayer, "Fútbol Argentino".

14 de junio de 2007

Adios a Pipo Rossi

"el que no pasa la pelota al pie es una mala persona"

A los 82 años falleció Néstor Raúl Rossi, Pipo, el dueño de la cancha, el dueño de la nº 5, el patón (calzaba 44), la voz (“gritar es algo que llevo en la sangre, es más fuerte que yo”), el patrón (ordenaba a todo el equipo).

(10.05.1925 – 13.06.2007)



De los Juveniles de Acassuso, Carlos Peucelle lo llevo a River en edad de 5º división. Corría el año 1940 y se pago por él la cifra récord de $ 5000 por un no profesional. En 1945, después de sobresalir en la reserva junto a otros dos muchachos (Amadeo Carrizo y Alfredo Di Stéfano) debutó en la primera de River el 25 de junio. Ganó los titulos de 1945 y 1947 (año en que ganó el Sudamericano de Guayaquil con la selección argentina) y fue pieza y sostén de la mítica “máquina”.
En 1949 formó parte del famoso éxodo argentino a Colombia: junto a Alfredo Di Stéfano y Adolfo Pedernera, logró el tricampeonato (1949 – 50 – 51) con Millonarios.
Vuelto a River en 1955 consiguió el tricampeonato (55-56-57) junto a Angel Labruna y Enrique Omar Sívori y otro sudamericano (1957) con la selección argentina, compartiendo el equipo con el mismo Sívori, Omar Oreste Corbatta, Humberto Maschio, Antonio Angelillo y Osvaldo Cruz.

"En mi primera práctica con la selección le hice un caño a Pipo Rossi. En el vestuario, todos lo cargaban y yo le pedí perdón. El me dijo: No te hagas problema pibe, pero que sea la última vez. " José Ramos Delgado.

"Era un fenómeno... Era original porque era un fenómeno. Simplemente era así..." Alfredo Di Stéfano.

"Rossi no corría demasiado y tenía movimientos lentos, pero cuando le llegaba la pelota era el único que tenía una jugada pensada y dos alternativas para hacer. Hacía fáciles las cosas". Juan Carlos Muñoz (integrante de la “máquina”).

“Era el que ponía las cosas en su lugar” Angel Labruna.

Cuenta Daniel Passarella, quién debutara en River bajo su dirección técnica en 1974: El Inter programó en los 80 una cena de gala para agasajar a futbolistas que fueron campeones con el club. A Pipo no le gustó la mesa que le habían asignado a Daniel y decidió acomodarse en una que estaba pegada al escenario. En vano fue el enojo del Kaiser. De pronto, un robusto personaje flanqueado por sus guardaespaldas se plantó delante de los argentinos esperando que le liberaran su ubicación. Pero Pipo, sin levantarse, tirado hacia atrás en su silla, miró y dijo: “Sentate Luchito, hacela corta papá, hacete gomía”. Luciano Pavarotti sonrió y se fue.

13 de junio de 2007

Historia de San Lorenzo de Almagro.



San Lorenzo de Almagro se corona campeón del Torneo Clausura 2007, una fecha antes de terminar el campeonato, ganándole a Arsenal de Sarandí en el Nuevo Gasómetro del Bajo Flores. “La gata” Fernández rompió el silencio y el empate en 2 recién salido en el segundo tiempo (3-2) y enseguida, a los pocos minutos, reafirmó el campeonato: 4 – 2.





San Lorenzo campeón como hace cinco años, cuando levantó la Copa Sudamericana (2002) poco después de levantar la Copa Mercosur coronando un año (2001) de éxitos históricos después de ganar el Torneo Clausura.
Otros seis años habían pasado desde que el Bambino Veira dirigiera aquel equipo (con Oscar Ruggeri, Fernando Galetto y Esteban González) que inauguró las vueltas olímpicas (Clausura 1995) en el nuevo estadio: el Nuevo Gasómetro, inaugurado en 1993.



14 años pasó la hinchada de San Lorenzo peregrinando por estadios ajenos haciendo de local. Años oscuros del azulgrana que perdió la categoría (1981) dos años después de haber perdido el estadio: el Gasómetro, en el corazón de Boedo, donde la Selección Argentina hacía de local, se cerró en 1979 y a poco fue rematado. Y la gente sostuvo al Ciclón, llenando todas las canchas adonde fuera el equipo. Sin estadio y en la divisional B, San Lorenzo fue el equipo con mayor recaudación de entradas de la temporada, superando a los clubes que participaron en primera división, incluso al campeón Independiente.





Cinco años habían pasado desde que el Ciclón ganara el Torneo Nacional (1974) y el gringo Scotta fuera máximo goleador anual de la historia del profesionalismo. ¡Como le pegaba Scotta!

“Por eso me interesan jugadores que se adapten a nuestro juego. Si ustedes no creen lo que yo digo, fíjense en los europeos. Vienen y se llevan jugadores. Por qué jugadores. ¿Se llevan a Alonso, a Houseman? No, viejo, se llevan a Scotta, Kempes, tipos que no andan con chistes y la meten seguido.” Juan Carlos Lorenzo.





Era la época dorada: Los matadores se llevaban por primera vez en el fútbol argentino, dos torneos en un año (1972) (Metropolitano y Nacional) y ganaban, como primer campeón invicto de la historia, el Metropolitano de 1968:
Buttice, Villar, Calics, Albrecht, Rosi; Rendo, Cocco, Telch; P. González, Lobo Fisher, Toti Veglio.






Nueve años después de los goles de Sanfilippo (goleador histórico) que le dieron a San Lorenzo el Campeonato Argentino de 1959, varias fechas antes de terminarse y haciéndole 6 goles a Huracán.







Trece años habían pasado del segundo campeonato azulgrana (Campeonato Argentino de 1946) que Farro, Pontoni y Martino arrebataron a Boca. Años de la invicta y ametrallante gira europea (atlético Madrid, Real Madrid, Selección de España, Oporto y la Selección portuguesa sufrieron a los cuervos).






Otros trece años desde el primer torneo conseguido (Campeonato Argentino de 1933), de la mano del brasileño Petronilo Do Britos, el tercer torneo de la era profesional (los dos anteriores los ganaron Boca y River). Ya era el Ciclón de Boedo (nombre dado por el periodista Hugo Marini después de la brillante campaña de 1932).

Poco tiempo del buen amateurismo de San Lorenzo que ganó los campeonatos de 1927, 1924 y 1923. Había crecido desde que ganara la final del torneo de ascenso a primera división (1 de enero de 1915).






Ya eran los santos y los cuervos en el lenguaje popular. Su origen religioso y sobretodo su padrino (un cura de larga sotana negra) inspiró no sólo sus motes sino su mismo nombre.

El siglo había transitado sus primeros años. El fútbol, ese juego de los ingleses, ya había prendido entre los porteños. En el barrio modesto, de gente de trabajo (Almagro), las calles de tierra sacudían su polvo con el paso áspero de una pelota y un grupo de pibes que se hacía llamar Los Forzosos de Almagro.Calle Treinta y Tres Orientales entre México y Agrelo: cancha improvisada para hacer frente a los desafíos, al que no devolvía la pelota y al dueño del negocio que salía a espantar a la banda entre vidrios rotos.El Padre Lorenzo Massa había llegado en 1907 al Oratorio de San Antonio (México 4050) y sabía pararse a observar a los pibes que jugaban en la esquina.Un tranvía 27 atropelló a Juan Abondanza, el puntero de los Forzosos, y el cura fue a negociar con "Carbuña" Federico Monti, el capitán: le ofreció los terrenos de la capilla a cambio de asistir a catecismo y a misa los domingos.Nunca se supo como el Padre hizo de un baldío desnivelado y pedregoso una cancha lisa, limpia y con arcos.Finalizado uno de los tantos partidos Antonio Scaramusso decidió acercarse al cura para pedirle un aula en la cual llevar adelante la primer Asamblea.1 de Abril de 1908: los pibes deciden fundar el "Club Atlético San Lorenzo de Almagro" y un cura agradecido por el honor de su nombre retribuye el gesto regalándoles un juego de camisetas que yacía en un viejo armario de la capilla: azules y rojas... en franjas verticales.






En esas aulas hice mi escuela primaria, en esa capilla fui monaguillo, en esa cancha jugué mis primeros partidos, en ese mismo Oratorio salesiano de Don Bosco, en ese espíritu cuervo que después me encontrara en sus divisiones inferiores (compartiendo cancha con Chilavert, Giunta, Perazzo, Siviski, Insúa y otros) entre encofrados y bolsas de cemento que hacían el Nuevo Gasómetro que en estos días se viste de fiesta.




"En este lugar el Club Atlético San Lorenzo de Almagro recibió su nombre y su divisa del R.P. Lorenzo Massa, que lo guió, asesoró y encaminó. Homenaje del Club al Oratorio San Antonio".


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8 de mayo de 2007

Boca - River, 100 años.

“De lo que está en la lucha nace la más bella de las armonías: todo es producto de la discordia” Heráclito.

Cada nacimiento es un porvenir, una incógnita, una probabilidad. ¿Podríamos haber calculado que ese niño de tres o cuatro años que caminaba por las calles del Abasto fuera Carlos Gardel? ¿O qué aquél niño de Alta Gracia fuera el Doctor Ernesto Guevara? ¿Podríamos haber calculado que ese chico que hacia jueguito con la pelota y soñaba jugar un mundial de fútbol sería, en años, Diego Maradona?


Hablando del superclásico y de su genealogía, encontramos un solo dato que puede dar la punta del ovillo de esta pasión desigual que divide al país cada vez que sucede un Boca – Ríver: el barrio, la rivera, el puerto.


Allí nació está historia junto con el siglo XX, y el crecimiento desmesurado de Buenos Aires. Y el sitio es el dato diferente porque "allí donde los señoritos ingleses que solían seguir equipos de fútbol aplaudían amablemente, los de (la) Boca gritaban e insultaban. Es decir, tenían una actitud mucho más bárbara y mucho más entusiasta." Porque "el barrio de La Boca es el único barrio de población homogénea que hubo en Buenos Aires a principios del siglo veinte. En cada barrio había italianos, turcos, rusos, españoles, pero en La Boca se concentraron italianos y, sobretodo, genoveses, los xeneizes." (Boquita, Martín Caparrós)
Se jugaba al fútbol allí, en la canchita de la Dársena Sud (del puerto de Buenos Aires), entre grupos de barrio. En tiempos de la construcción del Dique 3, dos de ellos, Santa Rosa y La Rosales, se juntaron en un equipo al que hubieran bautizado “Juventud Boquense” si no hubiesen visto unos cajones apilados por marineros ingleses que decían “Ríver Plate”. Corría 1901.


Cuatro años más tarde (1905), en la plaza Solís del mismo barrio, cinco muchachos que jugaban al fútbol (Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Pedro Sana y los hermanos Juan y Teodoro Farenga) emprendieron la fundación de lo que sería un club.
Hijos de genoveses (xeneizes, en dialecto), pensaron en nombres como "Hijos de Italia" y "Estrella de Italia". Pero otros del grupo argumentaron una identificación barrial, algo así como "Defensores de Boca". Rodeados de traficantes ingleses en el puerto quedó “Boca Júniors” y después de no pocos gritos se redactó el acta fundacional el 3 de abril de 1905.


A pocos días y a pocas cuadras fue el primer partido oficial de River Plate en la era amateur: con camiseta blanca Ríver perdió 2-3 ante Facultad de Medicina, el 30 de abril de 1905, por el torneo de Tercera División, en la canchita de Dársena Sur.


Las crónicas cuentan que la primera camiseta que usó Boca Júniors fue de color rosa, la usó en un partido barrial como debut y despedida por razones obvias. Pasaron a finos bastones verticales blancos y negros o blancos y azules que tampoco tuvieron consenso. Así, adjudican a Juan Brichetto la ocurrencia de poner los colores de la camiseta según la bandera del próximo barco que entrase por el puerto; un buque sueco surcó las aguas del Riachuelo un indeterminado día de 1907.
La camiseta de River deviene del cruce con la comparsa carnavalera “Los habitantes del Infierno”. De los trozos de género rojo que quedaron de una fiesta recortaron unas bandas y las colocaron en diagonal con alfileres de gancho sobre la camiseta blanca de uso diario.


El 24 de agosto de 1913 fue el primer superclásico: Ríver le ganó a Boca 2 a 1, allí cerca, cruzando el Riachuelo, en cancha de Rácing Club, y ya entonces, en las calles de Avellaneda, supieron encontrarse las hinchadas que hoy viven en los extremos opuestos de Buenos Aires. Como Lucifer, ángel rebelde de Dios; como el inicio mismo del fútbol, aquella soulé de la Baja Normandía hace 600 años, un juego que opone a pueblos vecinos que por desordenes, heridos y muertos fuera prohibición de tantos reyes que no pudieron con el deporte rey.

27 de marzo de 2007

Historia del contacto en el fútbol



Eduardo II, hijo de Eduardo I, rey de Inglaterra y primero de los príncipes de Gales gobernó con el consejo de sus favoritos, entre los que se destacó Piers Gaveston, conde de Cornualles, que no formaba parte del cuadro estimado de la reina Isabel ( hija de Felipe el Hermoso). Así, la nobleza exigió el destierro del Conde y´una limitación al poder real. Eduardo accedió ( sí querida) pero, al tiempo, permitió que Gaveston volviera y, como no podía ser de otra manera, el pragmatismo inglés terminó asesinandolo.

Roberto I de Escocia aprovechó la ebullición para independizarse y derrotar a las tropas inglesas en Bannockburn. Corría 1314, año que le dio tiempo a Eduardo II de prohibir aquel juego tan vil y violento que dejaba lisiados y muertos entre los habitantes de Cornualles, el hurling, sabrosas y desenfrenadas carreras por entre valles, montes y ríos para depositar una pelota en en la base del equipo contrario.

Isabel y su amante, Roger Mortimer, huyeron a Francia a proyectar la invasión de Inglaterra. Allí, en la baja Normandía, se jugaba con la soule, una pelota rellena de heno o de salvado. La soule oponía a pueblos vecinos en un juego que no medía cantidad de participantes, longitudes de espacio ni limitaciones físicas: la única ley era el gol de oro, quien dejaba la soule en el lugar establecido del campo contrario ganaba.

Fue prohibido por Felipe V (1319) y por Carlos V (1369) por la cantidad de desordenes, heridos y muertos, pero como los decretos reales de prohibición no dejaron de repetirse, sabemos que se siguió jugando de manera clandestina.

Si hay violencia que no se vea.

Eduardo II, rey de Inglaterra, el primero de los Príncipes de Gales y primer represor del fútbol fue depuesto años después por el Parlamento y encerrado en el castillo de Berkeley. Cuentan que la reina Isabel y su amante, Mortimer, lo mandaron matar penetrandole por el recto con una espada al rojo vivo, de manera de no dejar rastros de violencia en su cuerpo.

Hoy el título del ducado de Cornualles lo ostenta Camilla Mountbatten-Windsor, más conocida como Camilla Parker-Bowles desde antes de su boda con el Príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra.